PANORAMA ECONÓMICO REGIONAL PARA 2021: LATINOAMERICA Y EL CARIBE REPUNTARÁN

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Habiéndose iniciado en el mes de marzo de 2020 la primera pandemia registrada en casi un siglo, Latinoamérica se encuentra hoy (poco menos de un año después) en una encrucijada importante para su desarrollo, acumulando cerca de un millón de bajas humanas, lo que equivale a aproximadamente la mitad de las 2.1 millones de defunciones registradas por COVID-19 de todo el planeta  (EFE, 2021). Si bien es cierto que este contexto sanitario ha puesto en relieve que, sin salud colectiva, poco podemos avanzar en materia económica como países, se subraya la importancia que cobra el funcionamiento integral de los sistemas nacionales de salud para la prevención y mitigación de la enfermedad que ha acaparado titulares.

Hoy en día está claro el alto costo económico global que representa esta crisis sin precedentes derivada del COVID-19 y que líderes de todas las latitudes han catalogado como el más grande desafío después de las dos guerras mundiales, evidente al repasar la contracción del PIB resultante en 2020 del orden de 4.3 puntos porcentuales, más del doble que la registrada en la gran recesión  (CEPAL, 2021).

En términos prácticos, las externalidades negativas derivadas del SARS-2/COVID-19 comenzaron verdaderamente a sentirse al imponerse restricciones adicionales a la movilidad tanto interna como externa de los países, teniendo inmediatas repercusiones sobre sectores como Transporte y Logística, Hoteles, Bares y Restaurantes y luego extendiéndose al resto de las industrias no esenciales. Como resultado, América Latina y el Caribe exhibió un cierre de 2020 con una abrupta caída del producto de 8% en términos interanuales.

Al revisar los resultados de Comercio Exterior, ha mermado también a nivel global el flujo de mercancías con una disminución interanual de 5% para el tercer trimestre de 2020, hasta alcanzar un ratio comercio/PIB mundial de apenas un 25%. Coincidencialmente, para nuestra región Latinoamericana y del Caribe es precisamente esa la magnitud de la contracción de las importaciones (-25%), en tanto las exportaciones solo se redujeron en un 9%, mostrando la resiliencia comparativa regional de su sector exportador al posicionarse como el 2do. Bloque con menor afectación a sus saldos de exportación para 2020 (UNCTAD, 2021). En este apartado, la UNCTAD proyecta una recuperación más acelerada en los saldos comerciales que en el propio crecimiento del PIB de las economías para este año.

En otro orden, para 2021 se espera que las proyecciones sobre Inversión Extranjera Directa (IED) mantengan la misma tendencia de 2020 cuando se registró una reducción en los flujos de Inversión para América Latina y el Caribe del orden del 37% en términos interanuales, poniendo la lupa en la posibilidad de una débil recuperación en las dinámicas regionales de Fusiones y Adquisiciones, Inversiones “Greenfield” y apoyo financiero de proyectos. Estos números sin dudas constituyen una buena noticia para América Latina y el Caribe al contrastar la dinámica mundial de flujos de IED que presenció una reducción del 42% para el ejercicio pasado y que prevén una recuperación mixta -con un panorama más esperanzador para México y datos menos halagüeños para Argentina, Brasil, Perú y Colombia-  y con riesgos en un entorno global que se espera para 2021 todavía sea escenario de una disminución de 5-10% en los flujos de Inversión Extranjera Directa a nivel mundial (UNCTAD, 2021).

Si bien es cierto que la recuperación definitiva está sujeta a la efectiva y exitosa vacunación masiva en cada uno de los países, así como la adaptación de los sistemas de salud a esta nueva realidad de aumentados -y tal vez no transitorios- riesgos sanitarios, no menos cierto es que las economías se enfrentan ahora a panoramas laborales distintos al vigente a inicios de la pandemia en marzo de 2020. Hoy, sin dudas, predomina y se ha probado es posible la implementación del teletrabajo y la gestión de compras de mercancías de manera remota; con ello, constatamos menores necesidades de espacio inmobiliario para oficinas y tiendas, mayor dependencia de la tecnología y mayor demanda y desarrollo de servicios apoyados en plataformas digitales y logísticas. Vis-a-vis, se ha visto que también la recuperación del empleo a nivel global será más lenta y, por tanto, los países deberán abocarse a reforzar la seguridad y la cobertura social para contener las presiones sociales y hasta políticas derivadas del consecuente incremento de la desigualdad, que ha afectado de manera más dramática a jóvenes, mujeres y trabajadores del sector informal y de comercio minorista.

Está claro, además, que, dadas las contingencias, los países comienzan a replantearse sus objetivos de política económica, implementando intervenciones directas por el lado fiscal para auxiliar empresas e individuos y dejando de lado, los objetivos de deuda inicialmente pautados para poder afrontar estas nuevas necesidades. En tanto por el lado de la política monetaria, más economías de nuestra región latinoamericana se suman a la flexibilización de sus tasas de referencia y/o a liberación de encaje legal en el interés de mantener y viabilizar el acceso al crédito de las empresas que han sobrevivido a la pandemia, así como a individuos para fomentar el consumo interno.

Habiendo dicho esto,  no sorprende que las más recientes previsiones del Banco Mundial coloquen a América Latina en el Segundo (2do.) Lugar entre las regiones de mayor crecimiento proyectado para 2021 con un 3.7% (World Bank, 2021), solo superado por Asia-Pacífico. De modo que, si bien cerramos esta reflexión con una perspectiva positiva, la misma depende ampliamente en que a nivel del Caribe se logre la recuperación oportuna del sector Turismo, se mantengan o superen los flujos de remesas para los países receptores del hemisferio, se retomen las dinámicas transfronterizas de inversión directa y se normalicen los flujos comerciales intra e interregionales. Un 2021 que promete sin dudas -aunque sujeto a la disponibilidad, aplicación y efectividad de las vacunas- y que nos invita a mantener en alto la esperanza de que lo mejor está por llegar.

Ana Carolina Franco Soto

Managing Partner y Socia de Consultoría Económica

Russell Bedford República Dominicana