EL COVID-19 Y EL CRYPTOYUAN: JAQUE MATE A LA HEGEMONÍA DEL USD

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El 2020 fue un año diferente. La pandemia del COVID-19 puso freno a la actividad económica del planeta, incluyendo la de países pobres y ricos, mientras que llenaba sus hospitales, y en algunos casos sus cementerios, con un buen número de sus ciudadanos, también tanto pobres como ricos. Sin embargo, el país del que salió el virus, parecía no manifestar mayores problemas en cuanto a nivel de contagio y muertes. Aquí es importante señalar que el control estatal de los medios de prensa y redes sociales en la República Popular China deja muchas preguntas flotando en el aire, aire que paradójicamente el SARS-CoV-2 vuelve riesgoso inhalar.

El tema de este articulo no es el origen, accidental o deliberado, del virus causante de la pandemia sino las consecuencias que su aparición, en forma casi paralela al lanzamiento del CryptoYuan, podría tener en la hegemonía de dólar estadounidense como moneda del mundo.

Para ello vamos a empezar retrocediendo en el tiempo a Julio de 1944 cuando 44 países, incluyendo las potencias económicas de ese entonces, se reunieron en el Hotel Mount Washington de la localidad llamada Bretton-Woods en New Hampshire, Estados Unidos.

Ahorrando detalles sobre las circunstancias de la reunión, la historia nos dice que de las discusiones entre los ahí presentes salieron los acuerdo que habrían de marcar el devenir económico del planeta en las siguientes décadas. Uno de ellos fue el reemplazo del Patrón de Oro (todos los bancos centrales debían tener oro en sus bóvedas respaldando el papel moneda que emitían) por el Patrón Dólar-Oro a razón de USD 35 la onza de oro (los bancos centrales podían establecer sus reservas en dólares norteamericanos los cuales a su vez tendrían oro en Fort Knox respaldándolos). Esto incluía el derecho de los países firmantes a cambiar dólares por oro al precio establecido en el acuerdo.

Paradójicamente, fue precisamente el ejercicio de ese “derecho” por Francia bajo el mandato de Charles de Gaulle (junto al primer déficit comercial de los EE.UU. y la inflación generada por los gastos en la guerra de Vietnam) lo que puso fin al Patrón Dólar-Oro en la década del 70, dando pase a un sistema internacional de cambios flexibles. Sin embargo, dada la preponderancia de los EE.UU. y sus empresas en la producción petrolera mundial (las cuales vendían el crudo en dólares) y el “habito” mundial de casi tres décadas de comprar y vender internacionalmente con precios pactados en la moneda norteamericana, el dólar continuó siendo la moneda del mundo, al margen del inmenso déficit comercial y fiscal de los EE.UU.

Hoy, la hegemonía comercial de China, cuyas causas no son materia de este artículo, han devenido en que la mayoría de los bienes manufacturados (y algunas materias primas) consumidas por el mundo sean de origen chino (situación similar a la de los EE.UU. en 1944) y que su superávit fiscal y comercial sean gigantescos (situación también similar a la de los EE.UU. en 1944). Esta situación, aunada al lanzamiento del CryptoYuan, en teoría respaldado por oro (China es uno de los principales productores mundiales y, a diferencia de otros países en ese ranking como Perú, no figura en el de los países exportadores), deja el camino listo para que el gigante asiático posicione su criptomoneda (con todas las ventajas en cuanto a costos transaccionales y trazabilidad que la “desmaterialización” conlleva) como medio de pago para sus productos QUE TODO EL MUNDO DEMANDA.

¿Y dónde entra el COVID en esta historia? Sencillo. La paralización económica causada por el COVID-19 trajo consigo la caída en ingresos y utilidades en la mayoría de las empresas del mundo, poniendo en dificultades a muchas de ellas, en especial a aquellas con niveles altos de apalancamiento.

La posibilidad de usar dólares (convertidos a monedas locales) para la compra de acciones de esas empresas, abre a China la puerta para “deshacerse” de sus reservas en moneda norteamericana (lo cual empujaría hacia abajo la cotización del dólar en las diferentes monedas) al tiempo de aprovechar precios de oferta en la compra de las acciones de las empresas más duramente afectadas por los efectos económicos del COVID-19.

El control de estas empresas por capitales chinos, los cuales a su vez operan dentro de un sistema económico centralmente planificado, crea las condiciones perfectas para que el CryptoYuan no solo sea la moneda dominante en el comercio exterior, sino que también empiece a jugar un rol importante en los flujos asociados a la repatriación de dividendos.

Finalmente, siempre esta latente la posibilidad que China, una vez libre de sus reservas en dólares y en control de la moneda utilizada como medio de pago para sus exportaciones, decida darle el puntillazo final a la moneda norteamericana, vendiendo en bloque su portafolio de bonos del tesoro norteamericano y utilice el dinero que reciba para comprar oro que luego pase a formar parte de las reservas del gigante asiático. 

Quizás pueda sonarles a muchos como una fábula, o más bien un cuento de terror con muy pocas probabilidades, sino ninguna, de convertirse en realidad. Time will tell. Stay tuned.

Jesús Fernando De la Torre
Asociado, Consultoría
Russell Bedford Perú