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ANÁLISIS DE NEGOCIO EN MARCHA EN LA ELABORACIÓN DE LOS ESTADOS FINANCIEROS CONSIDERANDO LOS EFECTOS DEL COVID 19

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El COVID-19 declarado como “pandemia” en marzo 11 del 2020 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha generado tiempos de incertidumbre y a la par expectativas por parte de los accionistas, entes reguladores, directorios y también proveedores y empleados para conocer como esta “pandemia” ha afectado la situación financiera de las entidades, además de la incertidumbre y expectativas generadas, también debe ser evaluada o considerada su evolución y cuánto tiempo podría durar.

La pandemia durante el año 2020 ha generado varios impactos, provocando un deterioro significativo de las condiciones económicas para algunas empresas y un aumento de la incertidumbre económica para otras; uno de gran impacto es la posibilidad de generar dudas significativas sobre la capacidad de las empresas para continuar como un negocio en marcha, debido principalmente a la falta de generación de flujos de efectivo como producto de problemas de recuperación de cartera de clientes, bajas en la producción y disminución significativa de ventas.

Al darse las anteriores condiciones, es responsabilidad de la Alta Gerencia determinar si la preocupación de continuar existe, o hay una incertidumbre material al respecto. Por lo tanto, se hace necesario que las entidades evalúen de manera específica, qué impactos podría tener o no la pandemia sobre su situación financiera, el resultado de sus operaciones, los flujos de efectivo y las revelaciones relacionadas, tanto para estados financieros intermedios como para los estados financieros que se deben presentar al cierre fiscal en cada país.

De acuerdo con lo indicado en el párrafo 25 de la NIC 1, “al elaborar los estados financieros, la gerencia evaluará la capacidad que tiene una entidad para continuar en funcionamiento. [Referencia: Marco Conceptual párrafo 4.1] Una entidad elaborará los estados financieros bajo la hipótesis de negocio en marcha, a menos que la gerencia pretenda liquidar la entidad o cesar en su actividad, o bien no exista otra alternativa más realista que proceder de una de estas formas. Cuando la gerencia es conocedora, al realizar su evaluación, de incertidumbres significativa relacionadas con sucesos o condiciones que pudieran arrojar dudas significativas sobre la capacidad de la entidad de continuar como negocio en marcha, la entidad revelará esas incertidumbres, apartados E3, E4 (incluidos en el párrafo 25 de la NIC 1) cuando una entidad no prepare los estados financieros bajo la hipótesis de negocio en marcha, revelará ese hecho, junto con las hipótesis sobre las que han sido elaborados y las razones por las que la entidad no se considera como un negocio en marcha”.

Mantener disponible información financiera actualizada es importante para evaluar las declaraciones efectuadas por la administración sobre la capacidad de la entidad para continuar como empresa en funcionamiento, algunas consideraciones importantes incluyen determinar si:

  • Se han medido adecuadamente los activos (por ejemplo, deterioro en inversiones permanentes, intangibles).
  • Los impactos claves de los instrumentos financieros se reflejan en los estados financieros (por ejemplo, perdidas por recuperación de cartera).

La Norma Internacional de Auditoria (NIA) 570, párrafo 6 indica que “El auditor tiene la responsabilidad de obtener evidencia de auditoría suficiente y adecuada sobre la idoneidad de la utilización por parte de la dirección de la hipótesis de empresa en funcionamiento para la preparación y presentación de los estados financieros, así como de determinar si existe alguna incertidumbre material con respecto a la capacidad de la entidad para continuar como empresa en funcionamiento. Esta responsabilidad existe aún en el caso de que el marco de información financiera utilizado para la preparación de los estados financieros no contenga un requerimiento explícito de que la dirección realice una valoración específica de la capacidad de la entidad para continuar como empresa en funcionamiento”.

A continuación, algunos hechos o condiciones que, individual o conjuntamente, pueden generar dudas significativas sobre la hipótesis de empresa en funcionamiento incluidos en la Norma Internacional de Auditoria (NIA) 570:

Financieros

  • Posición patrimonial neta negativa o capital circulante negativo.
  • Préstamos a plazo fijo próximos a su vencimiento sin perspectivas realistas de reembolso o renovación; o dependencia excesiva de préstamos a corto plazo para financiar activos a largo plazo.
  • Indicios de retirada de apoyo financiero por los acreedores.
  • Flujos de efectivo de explotación negativos en estados financieros históricos o prospectivos.
  • Ratios financieros claves desfavorables.
  • Pérdidas de explotación sustanciales o deterioro significativo del valor de los activos utilizados para generar flujos de efectivo.
  • Atrasos en los pagos de dividendos o suspensión de estos.
  • Incapacidad de pagar al vencimiento a los acreedores.
  • Incapacidad de cumplir con los términos de los contratos de préstamo.
  • Cambio en la forma de pago de las transacciones con proveedores, pasando del pago a crédito al pago al contado.
  • Incapacidad de obtener financiación para el desarrollo imprescindible de nuevos productos u otras inversiones esenciales.

Operativos

  • Intención de la dirección de liquidar la entidad o de cesar en sus actividades.
  • Salida de miembros clave de la dirección, sin sustitución.
  • Pérdida de un mercado importante, de uno o varios clientes clave, de una franquicia, de una licencia o de uno o varios proveedores principales.
  • Dificultades laborales.
  • Escasez de suministros importantes.
  • Aparición de un competidor de gran éxito.

Otros

  • Incumplimiento de requerimientos de capital o de otros requerimientos legales.
  • Procedimientos legales o administrativos pendientes contra la entidad que, si prosperasen, podrían dar lugar a reclamaciones que es improbable que la entidad pueda satisfacer.
  • Cambios en las disposiciones legales o reglamentarias o en políticas públicas que previsiblemente afectarán negativamente a la entidad.
  • Catástrofes sin asegurar o aseguradas insuficientemente cuando se producen.

Es importante recalcar que la evaluación del negocio en marcha debe ser efectuado desde la etapa de planeación y evaluarse permanentemente durante el desarrollo del trabajo de auditoria y hasta la emisión del informe, pues existen situaciones que pueden ser catalogados como riesgos que afectan los estados financieros que se identifique en las diferentes etapas del trabajo de auditoria.

Guillermo Solórzano

Socio de Auditoría

Russell Bedford Ecuador